Se trata de la primera ocasión en que el líder del Ejecutivo nipón reconoce abiertamente la posibilidad de un cambio de fechas para los Juegos que están previstos en la capital japonesa entre el próximo 24 de julio y el 9 de agosto, y que serían seguidos por los Paralímpicos del 25 de agosto al 6 de septiembre.

“La decisión del COI concuerda con mi idea de que los JJOO se celebren de forma completa”, aseguró Abe en su intervención, que tuvo lugar horas después de que se conociese el cambio de posición del Comité Olímpico Internacional, que hasta ahora había insistido en su intención de inaugurar los Juegos el 24 de julio.

El primer ministro de Japón, asimismo, insistió en el mensaje de que la cancelación total de los Juegos de Tokio no está entre las opciones contempladas en estos momentos, en línea con la postura del Comité Olímpico Internacional.

“No hay ninguna posibilidad de cancelar los JJOO”, dijo Abe, quien afirmó que a su juicio las próximas olimpiadas “deben de ser seguras para el bienestar de atletas y público”, y al mismo tiempo “una muestra de que la humanidad ha superado el coronavirus”.

Abe añadió que discutirá el camino a seguir junto al COI y con los líderes del G7, aunque admitió que la decisión final sobre qué sucederá con los Juegos corresponde al Comité Olímpico Internacional.