La esperanza se mantiene. El lema es el mismo, solo los años cambian, como cambia y crece, y se acelera, la expansión a velocidad atómica de la pandemia del coronavirus por todo el mundo.

“Los Juegos Tokio en julio de 2020 serán la luz al final del túnel, señalarán el triunfo de la humanidad”, proclamaba hace solo una semana Shinzo Abe, el primer ministro japonés, que, este martes, repitió prácticamente las mismas palabras para anunciar que había decidido, de común acuerdo con el Comité Olímpico Internacional (COI), que la luz de Tokio 2020 brillará, seguro, pero no el 24 de julio de 2020, como estaba anunciado, ni en todo lo que queda de año, sino “en 2021, y no después del verano”.